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De la ciencia a la empresa: investigadoras argentinas que transforman conocimiento en innovación

Una nueva generación de científicas argentinas demuestra cómo el conocimiento generado en el sistema científico puede transformarse en tecnología, empresas y soluciones con impacto productivo.

Una reciente nota de Forbes Argentina reúne las historias de ocho investigadoras formadas en el CONICET que dieron el salto desde la investigación hacia el mundo emprendedor. En conjunto, las startups biotecnológicas vinculadas a estas científicas captaron más de US$ 40 millones de inversión y desarrollan tecnologías que hoy buscan competir y crecer en mercados internacionales.

Los proyectos abarcan áreas muy diversas: diagnóstico y tratamiento del cáncer, fertilidad, agricultura, química verde y nuevos desarrollos biotecnológicos. Entre las empresas mencionadas se encuentran Microgénesis, Oncoliq, OncoPrecision, Erisea, Puna Bio, Bioeutectics y Semion.

Uno de los casos especialmente vinculados con el ámbito de la química y la industria es Bioeutectics, fundada a partir de investigación científica desarrollada en Mendoza. La compañía trabaja en solventes de origen natural destinados a reemplazar solventes petroquímicos utilizados en sectores como cosmética, alimentos, agro y materiales. Según Forbes, la empresa ya captó más de US$ 4,8 millones entre inversión privada y programas de aceleración y mantiene actividades tanto en Mendoza como en Estados Unidos.

También se destaca Puna Bio, que aprovecha microorganismos extremófilos provenientes de los salares de la Puna para desarrollar soluciones destinadas a mejorar la productividad agrícola, incluso en suelos degradados. La compañía ya opera en Argentina y otros mercados y superó los US$ 10 millones de capital captado.

La nota refleja, además, el crecimiento del ecosistema biotecnológico argentino. Según datos citados por Forbes, la biotecnología concentró el 43,1 % de las operaciones de inversión emprendedora del país durante 2025 y continuó mostrando actividad durante 2026.

Desde la Asociación Argentina de Ingenieros Químicos (AAIQ) consideramos valioso visibilizar estas experiencias, que muestran la importancia de fortalecer los vínculos entre ciencia, tecnología, ingeniería, industria y emprendimiento para transformar conocimiento en soluciones capaces de generar impacto económico, productivo y social.

Historias como estas también representan una oportunidad para seguir impulsando la transferencia tecnológica y promoviendo una cultura en la que los desarrollos científicos argentinos puedan convertirse en nuevas tecnologías, productos y empresas con proyección internacional.

Fuente: Forbes Argentina – 9 de agosto de 2026.


 
 
 

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